Haciendo esquí de fondo de Steiermark

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Normalmente los fines de semana en el pueblo son siempre tranquilos: ver una película, jugar al parchís, leer, tomar café, atender a los compromisos sociales...

Este fin de semana la tía de Nora nos propuso ir a hacer esquí de fondo. Era la primera vez que nos calzábamos unos esquís tan diminutos, pero la verdad es que fue divertido.
Skiing into Sarek
Skiing into Sarek by Greg Annandale on Flickr.

Fuimos a Hochwechsel, una montaña de 1700 metros a media hora de casa. Ya habíamos estado en verano haciendo senderismo, pero ahora el paisaje se había vuelto completamente blanco.

En el aparcamiento hay una pequeña caseta donde se paga la entrada (5 €) para acceder a la pista de esquí.
Hay varios itinerarios marcados, donde van indicando la distancia recorrida / restante, y en cada pista tienes en los laterales unas guías dibujadas en la nieve donde, si eres novato como nosotros, introduces los esquís y te deslizas hacia delante de manera más o menos fácil. Los "pros" utilizan el centro de la pista, avanzando en forma de V.

Una mañana divertida, con algún culetazo que otro y disfrutando de los escasos días de sol que el invierno austriaco nos ofrece.


Bidón de mano Kielder Handheld Ultimate Performance

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Hace un par de meses encargué en Wiggle un bidón de mano para hidratarme durante tiradas largas sin tener que llevar una mochila. Escogí el bidón de Ultimate Performance (10,85 €) porque tiene buenas críticas, es barato y lleva un pequeño bolsillo para las llaves, un gel o algo de dinero.

Ultimate Performance Kielder HandHeld Bottle Carrier

El bidón no me inspiraba demasiada confianza porque se aprecia que el plastico es malucho. De todos modos, tras probarlo durante un par de meses estaba bastante satisfecho con la compra.
Es cómodo, la cinta se mantiene sujeta, puedes cambiarlo de mano durante la carrera y el bolsillito es muy práctico, sobre todo con temperaturas altas cuando llevas menos ropa (menos ropa = menos bolsillos).

Ultimate Performance Kielder HandHeld Bottle Carrier

Yo era feliz con mi bidón hasta que este domingo en la tirada larga, mientras trasteaba con el reloj, la botella cayó al suelo y se reventó por la base.

Intenté salvar los muebles porque me quedaban 27 km por delante y sabía que sin agua (y sin geles! porque aunque llevaba provisiones, necesitas agua para digerirlos) se me iba a hacer difícil el entreno.

Ultimate Performance Kielder HandHeld Bottle Carrier

El poco agua que salvé me duró hasta el kilómetro 11 o 12, llevando el bidón del revés e intentando no mover mucho el brazo. Todo fue suave hasta el kilómetro 21 o 22, cuando empecé a ver espejismos en forma de fuentes.

Iba corriendo, veía la nieve en el borde del camino y pensaba seriamente en meterme un puñado en la boca: a la mierda la contaminación y el pis de los perros!

Al final acabé el entrenamiento, bastante tocado pero con la lección aprendida: no water, no life.

Actualización:

Tras el "incidente", me puse en contacto co Wiggle y les envié las mismas fotos que publiqué en este blog. Rápidamente me pidieron disculpas y me ofrecieron el rembolso o el reemplazo del bidón. Un 10 para Wiggle.

Turismo en Eslovenia: Bled, Ljubljana y pueblos varios

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Tras meses sin hacer la maleta de turistas, organizamos un viaje relámpago de tres días a Eslovenia.
No teníamos demasiada información sobre el país, pero conseguimos un coche de alquiler y varias noches de hostel a muy buen precio, así que empezamos a improvisar la ruta.
Lake Bled - 02
Lake Bled - 02 by kari_1981 on Flickr.

Una de las mayores atracciones es la zona de Bled, un lago junto a la frontera con Austria, al pie de las montañas. El sitio es realmente una postal.
Reservamos dos noches en Bled, con la idea de ver el lago de Bled, el de Bohinj, y los pueblos y atracciones cercanas.

Llegamos a Bled prácticamente de noche, cansados del viaje en coche, por lo que únicamente sacamos tiempo para dar una vuelta por el pueblo antes de ir a dormir.
Al día siguiente recorrimos parte del lago y aprovechamos para sacar algunas fotos. Después tomamos rumbo a Bohinj, donde se encuentra otro lago menos turístico pero también de parada obligada.

Tras visitar Bohinj, nos dirigimos a Kropa, un pueblecito de montaña de 800 habitantes, donde paramos para llenar el estómago con platos locales en el único restaurante que encontramos abierto.
Tomamos una sopa de setas para entrar en calor y de segundo unas salchichas con algo parecido a las migas de mi abuela y chucrut. Nora pidió unas especie de empanadillas cocidas con queso de cabra y patatas, parecidas a los pierogi polacos.
Food
Food by eirikso on Flickr.

Ya con la tripa llena, dimos una vuelta por el pueblo y emprendimos la marcha de vuelta porque empezaba a nevar de forma seria.

Continuando por la carretera en dirección a Ljubljana, paramos en Kranj, el tiempo justo para tomar un café y descubrir que, a excepción de la zona peatonal que rodea el ayuntamiento, esta ciudad industrial no tiene demasiado atractivo.

La siguiente parada de nuestra ruta fue Škofja Loka, un pueblo medieval muy bonito. Caminamos por el castillo y el casco antiguo, y viendo que la nieve no cesaba decidimos emprender la vuelta hacia Bled.

El segundo día amaneció nevado y soleado, así que decidimos acercarnos a la garganta de Vintgar (Vintgar Gorge), a 4 km de Bled. Oficialmente la garganta está cerrada durante el invierno, pero no hay más seguridad que una pequeña zanja de madera. Hay que tener un poco de cuidado al caminar por las pasarelas, pues está repleto de nieve y hielo, y con un resbalón puedes acabar en el agua, y debe estar bastante fría.
A beautiful shot of Vintgar Gorge
A beautiful shot of Vintgar Gorge by jsouthorn on Flickr.

Tras la garganta, ahora sí, tomamos la carretera rumbo al sur, en dirección a Predjama, donde se encuentra un castillo construido en la roca. La visita cuesta 9 € (7,20 € estudiantes) y no incluye más que un papel donde explican brevemente la historia del castillo y el nombre de las habitaciones abiertas a las visitas. Me pareció bastante caro, pero supongo que el castillo debe ser la única fuente de ingresos de la zona y Nora es una especie de freak-medieval.

Tras la visita, nos dirigimos a Postojna (donde se encuentran unas cuevas que no visitamos) para parar a comer en la pizzería Minutka (recomendada en Lonely Planet).

De nuevo en la carretera, nos dirigimos a Ljubliana donde nos esperaba el Hostel Celica, una antigua prisión militar rehabilitada y convertida en hostel. Quizás el hostel más curioso en el que hayamos estado hasta la fecha. Hay celdas y habitaciones disponibles, todas redecoradas por artistas locales. Nosotros dormimos en una celda para dos (puerta con barrotes incluida).
Sin título by Dino Kuznik on Flickr.

Al ser domingo por la tarde, fría y nevada, la ciudad estaba prácticamente desierta. Paseamos por el centro, por el puente de los dragones, el ayuntamiento y los pies del castillo, y volvimos al hostel, que estaba repleto de africanos siguiendo la final de la copa de África.

Lunes, último día de nuestra aventura Eslovena. Madrugamos y visitamos el mercado de comida y caminamos hasta el castillo de Ljubljana, desde donde se pueden contemplar los tejados de la ciudad. La entrada al castillo es gratuita e incluye una pequeña exhibición. Para subir hasta la torre hay que pagar entrada, pero no subimos. Bajamos con el tren cremallera (2 € / 1,5 € estudiantes).

  • Coche de alquiler AVIS 3 días 80 € + 20 € por cruzar la frontera. OJO! El sistema de autopistas en Eslovenia funciona con Vignette (una pegatina en el parabrisas). La pegatina para 10 días cuesta 15 €. Se puede comprar dentro de la autopista, en el peaje especial para camiones.
  • Castle Hostel 1004 en Bled: 12 € por persona en habitación doble. Sin desayuno. El hostel te regala la tercera noche, pero como ya teníamos el hostel en Ljubljana sin posibilidad de cancelar, no lo pudimos aprovechar.
  • Hostel Celica en Ljubljana: 19 € por persona en habitación doble. El desayuno cuesta 3 € y merece la pena.
  • ¿Dónde comer?
    Pizzería Minutka (Ljubljanska cesta 14, Postojna): Pizza grande para dos, ensalada, bebidas y cafés 17 €. No pongo el restaurante de Kropa porque no soy capaz de encontrarlo. Pagamos 20 € por dos menús completos.

Cómo contar largos en la piscina

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Para complementar los entrenamiento de la maratón, me he apuntado a la piscina con la intención de nadar 1 o 2 veces por semana. Mi problema con la natación es que no soy capaz de contar cuantas piscinas llevo nadadas. Hay opciones techno-geeks como el Garmin Swim que es capaz hasta de analizar las brazadas y la calidad de tu nado. Como el presupuesto no está para comprar más cacharritos, y la cuenta secuencial no funciona, googleando un poco he dado con varias soluciones.
Swim training 14
Swim training 14 by Timo Michal Lokner on Flickr.

Métodos para contar largos 

Mover las boyas de los carriles. Perfecto si no hay mucha gente y no hay otra persona utilizando el mismo método, obviamente. Cada vez que completas una ida y vuelta (si es una piscina estándar 50 metros), separas una boya al final de la cuerda. Como en mi piscina sólo hay 2 carriles delimitados y el resto es sálvese quien pueda, este método no es muy efectivo.

Llevar la cuenta con el abecedario. Aunque pueda parecer igual que contar las piscinas de forma numérica, en mi caso es bastante efectivo y no suelo perder la cuenta. Empiezo nadando repitiendo un nombre que empiece con la A (Antonio, por ejemplo). Completo los 50 metros repitiendo en mi cabeza Antonio, Antonio, Antonio, Antonio... Los siguientes 50 metros los recorro con un nombre que empiece por B (Berlusconi, Berlusconi, Berlusconi...). Y así hasta completar el abecedario, nadas unos 1.300 metros.

Entrenando en la nieve

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El hecho de tener que viajar al campo los fines de semana para visitar a la familia, me da acceso a un entorno del que difícilmente disfrutaría aquí en Viena.

El pueblo de Nora tiene unos mil habitantes, repartidos en granjas  y casas de campo, por lo que los paseos y la tertulia son la principal actividad durante el fin de semana. Eso sí, echo en falta una chimenea y Cine de barrio.

Como el entorno es tipo pre-pirenaico, puedo calzarme las zapatillas y cambiar el asfalto por el monte y la nieve. La madre de Nora, que es muy apañada, me consiguió unos mapas de la región, pero entre que no conozco la zona y que mi GPS biológico no está calibrado, acabo siempre desorientado perdido y deseando que a la fauna local no le guste la carne española.

Este es el track de mi última excursión, en la que llegué más o menos derecho a la cumbre del Masenberg, siguiendo un GR en mi mapa:

En la cumbre hay un refugio de montaña, donde una simpática mujer me sirve siempre un te entre sonrisas. Debe pensar: ¿qué narices se le habrá perdido aquí a este español?

Al final, llamé al NTS (Nora Taxi Service) porque se estaba haciendo tarde. De vuelta nos metimos por la carretera que no era y acabamos encallados y poniendo las cadenas para poder salir de un camino de cabras hasta arriba de nieve. Aventuras en el campo.

Material

Para correr utilizo unas Salomon Crossmax CS que me mantienen los pies calientes y secos, unas mallas largas Kalenji, una camiseta térmica y un cortavientos. En vista de las nevadas de los últimos días, puse en la mochila unos bastones de senderismo telescópicos y un forro polar por si durante la bajada me enfriaba. Esta vez me preocupé de proteger el teléfono móvil ya que la semana anterior el frío drenó la batería y me quedé incomunicado durante la mayor parte de la salida.

Los retretes austríacos

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Una de las cosas que me siguen impactando diariamente en este país centro-europeo es el diseño de los retretes. Al principio pensé que se trataba de un sistema estandarizado en países más al norte de Francia. Mi primera sorpresa fue al descubrir que en Polonia los inodoros eran como en casa (algunos incluso de la marca Roca). La segunda sorpresa fue al comprobar que mi amigo español viviendo en Berlín se extrañaba al preguntarle por el diseño del retrete.

¿Es que en Autria no son así? ¡No! En Austria los retretes tienen un perverso diseño.
Toiletten
Toiletten by 0zel on Flickr.

Investigando el asunto llegué a este blog, donde un tal Gregory Kemp también se hace la misma pregunta. Aquí tenéis el artículo traducido:



The viewing shelf

Así es como cariñosamente lo llamamos en inglés. No sé cómo lo llaman austríacos. Debería haberles preguntado. La plataforma de visualización forma parte de los retretes austríacos. He estado queriendo escribir sobre la plataforma durante cuatro años. Hoy es el último día antes de irnos de Austria para siempre. El reloj no se detiene. Me siento acorralado. Quiero tener esta historia en el bote, por así decirlo. Pero hay tan poco tiempo.

Esta será mi última entrada aquí. Es la última de las 135 entradas. Creo que voy a poner el humor a un lado para que podamos hablar de todo lo que he aprendido. Cómo he crecido en cuatro años. Lo que puedo compartir con el mundo.

Pero no puedo sacar la plataforma de visualización de mi mente.

Los baños son diferentes aquí en Austria. Los baños a los que estoy acostumbrado tienen una gran reserva de agua limpia en la parte posterior para poder atrapar la materia que cae. A veces, si todo va bien, las cosas simplemente se sumergen en el agua y se fugan por las tuberías, como mi anillo de la universidad en su momento. En Austria funciona de manera diferente. Hay una plataforma plana en la parte trasera donde el agua debería estar. La tubería de drenaje está en la parte frontal del retrete. En términos simples, el inodoro está invertido, y funcionaría perfectamente bien si su tracto urinario y el ano se intercambiaran las posiciones. Durante mucho tiempo no entendí el diseño y traté de utilizarlo sentado hacia atrás. No lo recomiendo. Corre el riesgo de sufrir un tirón en la ingle.

Así que éste es el trato con la plataforma de visualización. Cuando la materia se va, y con esto me refiero a cuando cae, aterriza, golpea, se acuesta, y / o salpica sobre esta plataforma, se queda descansando allí. Y espera. Espera hasta que usted se pone de pie, le da un agradable (largo) vistazo (no puede hacer nada para evitarlo), y tira de la cadena. Sin embargo, el torrente de agua es distinto. Una ráfaga rápida de agua de la parte trasera del inodoro impulsa el material hacia adelante y por el desagüe, que está en el frente, no donde estaba su culo (si no recuerda mal). ¿Qué quiere decir esto? Bueno, todo el material se asentó en ese brillante y limpio estante de cerámica blanca mientras que usted cortaba sus uñas, leía ese artículo de Maxim o terminaba un Sudoku. Durante ese tiempo se cementó en la taza. El agua a alta presión es fuerte, lo suficientemente fuerte como para raspar la comida de anoche fuera de la plataforma pero uno se queda con tres marcas desagradables. Doce si usted tomó schnitzel y cervezas.

En los EE.UU. la escobilla de baño es un accesorio opcional. Aquí, es una necesidad.

He escuchado las explicaciones de por qué la plataforma existe. De hecho, he pasado la mayor parte de mis cuatro años en Austria en busca de la verdad detrás de la plataforma de visualización. El propósito de la misma. El secreto que se esconde detrás. Los austríacos no son arbitrarios en su diseño. Siempre hay una razón para las cosas que dicen y las cosas que hacen, como por qué usted no debe sentarse a la mesa con su mano en su regazo, como se nos enseña en los EE.UU.. Los austríacos se preguntan qué es lo que está haciendo bajo la mesa con la mano escondida. No es un mal ejemplo.

Durante el curso de mi investigación, he preguntado a muchos austríacos sobre la plataforma. Los austríacos suelen quedarse atónitos cuando les pregunto sobre el tema. Tal vez ellos no saben que existen otros diseños de inodoro. Algunos austríacos dicen que el diseño utiliza menos agua. Posible. Algunos dicen que es para evitar las salpicaduras de agua en el culo. Eso es cierto. Pero la respuesta que he escuchado con más frecuencia es...

Huele menos.

¿Huele menos? ¿Un mojón al aire libre es menos oloroso que estando bajo agua? ¿Hablan en serio?

Bah! Extraoficialmente la conclusión a la que he llegado es que la plataforma de visualización proviene de una enferma y europea perversión fecal.

Turismo en Lituania: Vilnius y Trakai

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Uno de los últimos viajes que hice antes de volver a España fue una visita de 3 días al país vecino. Un tortuoso viaje de 10 horas en autobús al ridículo precio de 8 € (Ecolines). Salimos un viernes por la noche y llegamos a Vilnius a primera hora de la mañana del sábado, a punto para tomar el desayuno y patear la ciudad.
VIlnius 8
VIlnius 8 by PicturesFromWords on Flickr.

Vilnius es una ciudad histórica muy bien conservada y con cantidad de templos religiosos, desde sinagogas hasta iglesias ortodoxas de estilo ruso.
Una de las atracciones de la ciudad es subir a la torre del castillo y disfrutar de las vistas. La entrada cuesta 5 Litas, un precio simbólico. Personalmente me gustó más la vista desde la parte trasera de Mulen Ruzas, gratuíta y con una gran colina de césped, perfecta para llevar unos bocadillos e improvisar un picnic si el tiempo lo permite. En IKI (una cadena de supermercados) tienes ensaladas más que decentes por 4 Litas.

Como siempre que salimos, nos dejamos guiar por Foursquare a la hora de elegir dónde comer. Los platos típicos son la crema de remolacha (beetroot soup), la sopa de champiñones servida en un pan hueco y los platos basados en la patata. Muy muy bueno todo.

Trakai es un pueblo famoso por su castillo, construido sobre el agua. Una excursión que merece la pena sólo por probar las kibinai, una especie de empanadas típicas de la zona.
El tren cuesta 6,20 Litas y la entrada al castillo 12 Litas. Comimos en el restaurante Kibinine, dentro de una especie de tienda de campaña india, recomendado Lonely Planet.

Estuvimos durmiendo en un B&B llamado Lintinterp, muy recomendable y en pleno centro de Vilnius. Te dejan el desayuno en la puerta de la habitación cada mañana con los ingredientes que eliges durante el checkin. Muy cómodo. Además nos dejaron hacer checkin a las 10 de la mañana.

  • Bus Varsovia - Vilnius - Varsovia: 16 €.
  • Bed & Breakfast Litinterp: Habicatión twin 2 noches con desayuno 82 €.
  • ¿Dónde comer?
    En Vilnius:
     Čili Kaimas (web) - Sopa de setas, patatas asadas, ensalada, postres y bebidas: 35 Litas, unos 10 €.  Forto Dvaras (web)  - Crema de remolacha, tarta de patata y bebidas: 50 Litas, unos 13 €. Yoyo Frozen yoghurt (Facebook), yogur helado por 9 Litas.
    En Trakai: Kibinine (junto al lago, se distingue por la carpa estilo indio) - Sopa, 3 empanadas y pastel típico de Trakai: 30 Litas, unos 9 €.

Día 0: A new beginning

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Volví de Polonia y pasé por España de manera fugaz: escribo estas líneas desde mi nuevo escritorio en Viena, mientras veo despegar aviones a cada momento y me acuerdo de mi hermana, que también trabaja en el aeropuerto.

Me ofrecieron mudarme a Madrid pero tenía claro que si me movía de Barcelona era para dejar el país: el exilio transforma en morriña la bilis que segrega mi hígado al leer la prensa cuando estoy en España. Marchándome me evito una úlcera, a mí y a mi madre, y hago esta especie de mili que nos ha tocado pasar a los de mi generación.
Paper planes
Paper planes by Timo Kirkkala on Flickr.

Por delante tengo un curso de alemán, un máster y la maratón de la ciudad, todo esto aderezado con el trabajo de oficina. Va a ser un año entretenido.

Desempaquetando el equipaje, entre camisas y calcetines, he encontrado un bulto negro y pesado al final de la maleta. Lleva un Post-it pegado: "Nostalgia". Por el momento lo dejo ahí, dentro de la maleta y encima del armario, allí donde pones las cosas que usas de vez en cuando.

Día 25: Turismo en Zakopane y los montes Tatra. Parte II

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Zakopane es el típico pueblo de montaña que vive del turismo, en invierno del esquí y en verano de los excursionistas. La calle principal es la calle Krupówki, repleta de tiendas de deporte, restaurantes y puestos de venta de queso de oveja ahumado.
Sheep's Cheese
Sheep's Cheese by moniko moniko on Flickr.

En el extremo norte de Krupówki, arranca un gran mercadillo donde podrás comprar desde hortalizas hasta productos y recuerdos típicos de la zona.
El pueblo se recorre en medio día, pero merece la pena pasear por las calles y quemar un poco la tarjeta de crédito.

Estuve durmiendo en el hostel Good Bye Lenin, una cabaña de madera en medio de la montaña con un personal muy agradable. Muy, muy recomendable. El precio fue de 80 PLN por dos noches con desayuno incluido.

  • Tren Varsovia - Zakopane - Varsovia: 52 €.
  • Good Bye Lenin: 2 noches 19 €.

Día 26: Turismo en Zakopane y los montes Tatra. Parte I

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Uno de los viajes que me apetecían desde hace tiempo era viajar hasta el sur y hacer excursionismo en el parque natural de los montes Tatra, la cordillera que separa Polonia de Eslovaquia.
Hay un tren directo desde Varsovia que, pasando por Kraków, llega hasta Zakopane: la ciudad base desde donde empezar las excursiones.
Aunque anunciaban tormenta y mal tiempo, decidí mantener el viaje: si no podía caminar por el monte, me limitaría a subir en telecabina hasta Kasprowy Wierch, a unos 2.000 metros de altitud. Si por el contrario, el tiempo no era del todo adverso, ese sería mi punto de partida para realizar el Orla Perć (el camino del águila) y enlazar en Zawrat con el valle de los 5 lagos de Polonia.
Zakopane
Tatra Mountains by Swedish Girls on Flickr.

El trayecto en tren es largo, unas 6 horas y media, a lo que sumé 2 horas de retraso por culpa del mal tiempo. Tras el viaje, sólo tenía ganas de llegar y meterme en la cama, pero el hostal estaba a 45 minutos caminando desde la estación. Después de un rato en la carretera, conseguí parar el único taxi que circulaba sin pasajero a esas horas. Llegué al hostal alrededor de las 2 y media de la noche. Me costó coger el sueño, estaba nervioso por el día que me esperaba.

La alarma sonó a las 6. Me di una ducha, preparé la mochila (un forro polar, un mapa de la zona, una botella de agua, plátanos y alguna barrita de muesli) y desayuné. A eso de las 7:45 estaba ya en la cola del telecabina en Kuźnice (a 1.000 metros). Compré sólo ida (39 PLN): el tiempo no pintaba mal y si una vez arriba no lo veía claro, desharía el camino del telecabina.

En Kasprowy (a 2.000 metros) , el cielo estaba cerrado y corría bastante viento. Como había más gente en el camino, comencé la ascensión hasta Świnica (a 2.300 metros), la parte más técnica y complicada del recorrido. El camino es estrecho y rocoso, y te tienes que servir de las cadenas y peldaños instalados en la pared. Es necesario estar en forma para recorrer ese tramo y, en mi caso, eché en falta unos guantes para sujetar las cadenas.
Orla Perć - Tatra Mountains
Orla Perć by Swedish Girls on Flickr.

El camino continúa hasta Zawrat (a 2.150 metros) donde puedes enlazar con la ruta de los 5 lagos, un recorrido mucho más suave. Tras 3 horas de camino, el cielo se abrió y quedó un día estupendo. El sendero transcurre entre 5 lagos y termina en Morskie Oko a los pies del monte Rysy (el pico más alto con 2.500 metros), un lugar de peregrinaje y "domingueo" mucho más concurrido que el resto de la zona ya que hay acceso con coche de caballos.
Morskie Oko
Morskie Oko by Swedish Girls on Flickr.

El cielo amenazaba tormenta y tras un corto baño, emprendí la vuelta hasta el parking en la base (1 horas y media). Un vez allí, puedes tomar un minibús de vuelta a Zakopane o a la parada que le indiques, en mi caso, el hostel Good Bye Lenin.

La ruta total fue de unas 6 horas. Exhausto y extasiado, miraba la lluvia correr por las ventanas del bus que me llevaba de vuelta a la civilización.